Dietética y obesidad

¿Cómo comer saludable durante el confinamiento?

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La situación actual de confinamiento puede impactar de forma negativa en nuestros hábitos saludables, por ejemplo reduciendo la cantidad de actividad física que se realiza normalmente, comer en exceso o picotear comida basura entre horas. A continuación encontrarás una serie de recomendaciones para evitar recaer en los malos hábitos:

  • Mantenerse hidratado, beber alrededor de 1,5-2 L de agua diarios. Puedes ayudarte con tés e infusiones (sin azúcar), caldo vegetal, agua con gas, etc.
  • Añadir dos raciones de vegetales al día. Por ejemplo: ensaladas, cremas de verduras, salteado de verduras y/o setas, espárragos a la plancha, escalibada, etc.
  • Asegurar el consumo de proteína magra: aves (pollo, pavo sin piel), pescado blanco, pescado azul, huevos, legumbres, etc. Evitar carnes rojas, embutidos, carnes procesadas (tipo Frankfurt, salchichas, etc.).
  • Mantener unos horarios regulares de las comidas, favoreciendo el equilibrio de los ritmos circadianos.
  • Comer despacio atendiendo a la degustación de la comida te ayudará a masticar correctamente, sentirte saciado antes, y por lo tanto, a ingerir menos cantidad de comida.
  • Evitar picar entre horas, si tienes hambre opta por opciones saludables como: fruta fresca, lácteos sin azúcar (yogur, queso fresco, etc.), un puñado de frutos secos, encurtidos, tomates cherry, zanahoria, 1 onza de chocolate negro (>75% de cacao), etc.
  • Asegurar la ingesta de fibra a través de vegetales, fruta, legumbres y cereales integrales. Es especialmente importante para evitar el estreñimiento.
  • Planificar por adelantado el menú que vayas a comer durante la semana. De esta forma te será más fácil hacer una lista de la compra para comprar lo necesario y evitar comprar por capricho.
  • Aprovechar para cocinar en vez de pedir comida a domicilio.
  • Realizar algún tipo de ejercicio. La OMS recomienda al menos 150 minutos de actividad física aeróbica moderada o bien 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa a la semana. Así como incorporar dos o más sesiones de entrenamiento de fuerza.
  • Procura dormir de 7 a 9 horas cada noche. Un buen descanso te ayudará a regular el sistema de hambre y saciedad.
  • El simple hecho de llevar un registro alimentario puede ayudarte a identificar comportamientos no deseados y cambiarlos.